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Investigan
en España como erradicar el “sabor a corcho”
del vino.
10-Dic |
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Empresas
del sector biotecnológico, alimentario y enológico
(AB-BIOTICS, la corchera Vigas,
Cavas Hill y el fabricante de maquinaria alimentaria
Bigas Alsina) han puesto en marcha un proyecto
de investigación para eliminar el "gusto
a corcho" en vinos y cavas. A pesar de ese
nombre, la causa no está en el corcho sino en el TCA
que tiene su origen en biocidas sintéticos, y que al estar
presente en el ambiente es susceptible de ser absorbido por el
corcho y éste cederlo a un líquido del interior
de una botella y alterar así su calidad.
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El TCA han estado presente durante años
en pesticidas y fungicidas, su uso está prohibido en Europa, pero
persisten en el medio ambiente al no ser biodegradables. Por ello, si
un alcornoque se encuentra expuesto a este compuesto, el tapón
fabricado con su corcho puede contaminar el vino o el espumoso.
El resultado, apuntan los expertos, es un olor y un gusto a enmohecido
característicos, conocidos como "gusto a corcho",
que a pesar de ser totalmente inocuo, provoca un rechazo inmediato por
parte del consumidor, con el consiguiente perjuicio para la imagen de
la bodega que comercializa el vino o el cava.

Los efectos del TCA se
perciben incluso en concentraciones muy bajas: una persona puede detectarlos
a partir de una concentración de 10 nanogramos por litro, es
decir, el equivalente de diluir un sobre de azúcar de este compuesto
en una piscina olímpica llena de vino.
Las mismas fuentes indican que los tapones alternativos que han surgido
en el mercado, como los de vidrio o silicona, no ofrecen las mismas
propiedades que el tradicional de corcho.
La publicación científica “European Food Research
and Technology” calcula que hasta un 10% de las botellas
de vino que llegan al mercado podrían estar afectadas por TCA,
lo que supondría en el peor de los caos, de cerca de 3.000 millones
de unidades en todo el mundo.
Fuente: Efe
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