Visita
montado en un elefante vinos cultivados en Tailandia.
03-Feb
Los vinicultores
tailandeses cultivan la uva en el clima tropical, obteniendo caldos
premiados en prestigiosas catas y viñedos, pese a las condiciones
adversas, un puñado de bodegas trabajan desde hace dos décadas
para mejorar el producto, y el fruto de su esfuerzo son vinos que
empiezan a ser apreciados tanto por los expertos como el consumidor,
al que suele sorprenderle el país de origen.
Una de las marcas más exitosas es Siam Winery, cuyo blanco
Monsoon Valley tuvo el año pasado una excelente acogida en
competiciones internacionales en Asia, Estados Unidos y Europa por
su aroma y sabor afrutado. Un equipo de ingenieros agrónomos
ha adaptado al tipo de suelo la técnica del cultivo de uvas
Colombard y Shiraz originalmente importadas de Australia y Francia.
Anticipar las precipitaciones es clave para poder tener dos vendimias
anuales durante la estación seca entre marzo y noviembre,
algo que se sigue perfeccionando todavía en sus dos competidores
regionales: Birmania y la India.
Existen algunos retos, como tener que
reforzar los tallos de algunas vides con raíces brasileñas
porque el suelo es pobre, pero eso también es una ventaja porque
pueden modificarlo a su gusto añadiéndole nutrientes.
Otro escollo es la alta tasa con la que Tailandia grava el alcohol,
que incrementa el precio en hasta un 200 por ciento, y en consecuencia
el caldo local es más barato fuera del país, por lo que
obliga a exportar más de la mitad de la producción.
Siam Winery produjo
en 2010 la cantidad relativamente pequeña de un cuarto de
millón de botellas, pero sus terrenos fueron visitados por
unos 60.000 turistas locales y extranjeros, la otra fuente de ingresos
del negocio propiedad del multimillonario Chaleo Yoovidhya, el hombre
más rico del país según la revista Forbes.
El principal atractivo de los viñedos de Hua Hin es pasear
por ellas montado en elefante, algo que se puede hacer sólo
en Tailandia y que se ha convertido, con el vino, en el gran reclamo
del lugar.
A algunos visitantes les gustan tanto
los caldos que también acuden a la planta embotelladora de las
afueras de Bangkok, donde las uvas pasan por un tratamiento químico
para que tengan mayor acidez antes de ser prensadas.
El proceso de elaboración del vino está supervisado por
la enóloga alemana Kathrin Puff, quien apunta que el vino tailandés
destaca porque "estamos en un clima extremo para la viticultura,
y hemos demostrado que no es imposible".
Por último, un video reportaje sobre
el cultivo del vino en Tailandia, y los paseos en elefante.
Fuente: Carlos Santamaría Hua Hin (Tailandia).
EFE